El vino espumoso se obtiene gracias a una segunda fermentación que genera las burbujas. El método tradicional (o champenoise) realiza esta fermentación en la misma botella, aportando complejidad.
El método de tanque, en cambio, fermenta en grandes recipientes, conservando sabores frescos. Existen también métodos como el Asti o el ancestral para vinos más dulces.
Los
estilos de espumoso varían por dulzor: desde “Brut Nature” (muy seco) hasta
“Dulce”. Además, términos como “Blanc de Blancs” (de uvas blancas) o “Prestige
Cuvée” (las mejores añadas) definen su calidad. Así, cada espumoso refleja su
estilo y el arte del productor.
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